Escuchar, observar y repreguntar: tres habilidades esenciales para entrevistar

 
Una entrevista laboral no consiste solo en hacer preguntas y completar una lista. También implica escuchar con atención, observar lo que la persona comunica y, cuando hace falta, pedir más detalles para comprender mejor su experiencia.

Estas tres habilidades ayudan a que la evaluación se base en información concreta y relacionada con el puesto, en lugar de quedarse en una primera impresión.

1. Escuchar la respuesta completa

Mientras el candidato habla, es fácil empezar a pensar en la siguiente pregunta o anticipar una conclusión. Pero si quien entrevista se adelanta, puede pasar por alto un dato importante o interpretar la respuesta de manera incompleta.

Escuchar activamente significa permitir que la persona termine su idea, prestar atención a los ejemplos que ofrece y comprobar que se entendió lo que quiso explicar. Si algo no queda claro, conviene preguntar antes de sacar conclusiones.

Por ejemplo: «Mencionaste que mejoraste el proceso. ¿Qué cambio propusiste y qué resultado obtuvieron?»

2. Observar para comprender, no para adivinar

Observar también forma parte de la entrevista: permite atender a cómo la persona explica sus decisiones, organiza sus ideas y responde a situaciones relacionadas con el puesto.

Sin embargo, una expresión, un gesto o el contacto visual no bastan para determinar si alguien es competente, sincero o está interesado. Las señales no verbales deben interpretarse con prudencia y en contexto. Convertir una impresión aislada en una conclusión puede introducir prejuicios en la evaluación.

Es más útil registrar qué dijo o hizo la persona ante una pregunta concreta que anotar etiquetas como «parece insegura» o «no me dio buena impresión».

3. Repreguntar para profundizar o aclarar

Una repregunta permite obtener información que no apareció en la respuesta inicial. Puede servir para comprender el papel que tuvo el candidato, identificar las acciones que realizó o aclarar un punto que quedó ambiguo.

Algunas preguntas útiles son:

  • «¿Qué parte de esa tarea estuvo a tu cargo?»
  • «¿Qué hiciste primero y por qué?»
  • «¿Qué resultado obtuviste?»
  • «¿Qué aprendiste de esa experiencia?»

La repregunta debe estar relacionada con los requisitos del puesto. No se trata de insistir por insistir, sino de reunir evidencia suficiente para evaluar las competencias que realmente importan.

Una conversación estructurada permite comparar mejor

Escuchar, observar y repreguntar funcionan mejor cuando forman parte de un proceso preparado. Para comparar a varias personas con mayor consistencia, conviene definir de antemano qué competencias se evaluarán, utilizar preguntas y criterios comunes, y registrar ejemplos concretos de las respuestas.

Así, la decisión no depende únicamente de quién habló con más seguridad o de quién generó mayor afinidad durante la conversación. Se apoya en evidencias vinculadas con las funciones y necesidades del puesto.

Entrevistar bien requiere curiosidad, atención y criterio. Una buena pregunta abre la conversación; una escucha cuidadosa y una repregunta pertinente ayudan a comprender lo que hay detrás de la respuesta.

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